"Esta gira ha significado ver el fruto del sueño del maestro Abreu consolidado en Chile, Brasil y Argentina", dice Dudamel, y se emociona al contar que visitaron una favela en Río de Janeiro, coronada por un edificio donde había una orquesta. "Ese fue el mejor regalo. Lo artístico es muy importante, pero también el compromiso social. Siempre lo digo aunque suene loco, la música es un derecho, debe serlo, porque es el acceso a la belleza, la cercanía a lo más puro, a veces a lo incomprensible, que por eso mismo se hace bello, infinito".
martes, 12 de julio de 2011
sueño del maestro Abreu
Bogotá fue la última parada de la gira con que la orquesta celebró el bicentenario de las independencias en países de Latinoamérica donde reproducen el sistema venezolano.
"Esta gira ha significado ver el fruto del sueño del maestro Abreu consolidado en Chile, Brasil y Argentina", dice Dudamel, y se emociona al contar que visitaron una favela en Río de Janeiro, coronada por un edificio donde había una orquesta. "Ese fue el mejor regalo. Lo artístico es muy importante, pero también el compromiso social. Siempre lo digo aunque suene loco, la música es un derecho, debe serlo, porque es el acceso a la belleza, la cercanía a lo más puro, a veces a lo incomprensible, que por eso mismo se hace bello, infinito".
"Esta gira ha significado ver el fruto del sueño del maestro Abreu consolidado en Chile, Brasil y Argentina", dice Dudamel, y se emociona al contar que visitaron una favela en Río de Janeiro, coronada por un edificio donde había una orquesta. "Ese fue el mejor regalo. Lo artístico es muy importante, pero también el compromiso social. Siempre lo digo aunque suene loco, la música es un derecho, debe serlo, porque es el acceso a la belleza, la cercanía a lo más puro, a veces a lo incomprensible, que por eso mismo se hace bello, infinito".
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